Norma ISO 45010: el desafío de llevar la menstruación y la menopausia a los convenios colectivos
Emma Clementi, abogada con formación en género, destacó la norma ISO 45010, que recomienda incorporar la menstruación y la menopausia a las políticas de seguridad y salud laboral. En diálogo con Página Gremial, se mostró optimista respecto a la posibilidad de que llegue a los convenios colectivos, pero remarcó que, como todas las conquistas para las y los trabajadores, no será algo automático. Apuntó al rol de los sindicatos para lograrlo.
La norma ISO 45010 propone incorporar la menstruación y la menopausia a las políticas de seguridad y salud en el trabajo. Para Emma Clementi, abogada con formación en género y derechos humanos y vicedirectora del Instituto de los Derechos de Mujeres, Géneros y Disidencias del Colegio de la Abogacía de Entre Ríos, se trata de una oportunidad para discutir aspectos de la vida laboral que históricamente quedaron fuera de la agenda.
“La norma ISO 45010 es ese tipo de normativa que es punta de lanza, que pone sobre la mesa un debate que no estaba tan presente o que no era tenido en cuenta”, sostuvo. En ese sentido, consideró “una muy buena noticia poder dar visibilidad a la menstruación y la menopausia, cuando fueron históricamente cuestiones muy tabúes, muy ocultas”.
La letrada vinculó esta invisibilización con una organización social y laboral construida desde una perspectiva que toma al varón como referencia. “El derecho en general está construido sobre la perspectiva androcéntrica”, señaló. Explicó que esa mirada se apoya en “un sujeto que es varón cis, sin reconocer que existen otras formas de existencia, atravesadas también por procesos biológicos pero, sobre todo, culturales”.
Desde esa lógica, “todas las personas que no sean varón cis tienen la exigencia de comportarse igual a un varón cis”. Por eso, consideró “un avance muy grande poder pensar estos temas desde un punto de vista no androcéntrico”. A la vez, valoró que la norma tienda a lograr que “esos factores culturales y biológicos no se conviertan en impedimento para el trabajo o para el desarrollo de la salud mental dentro del trabajo”.
Las necesidades que el trabajo todavía no contempla
Las dificultades para hablar de menstruación y menopausia no se limitan a la falta de información. También tienen consecuencias concretas en la vida cotidiana de quienes trabajan, estudian y deben sostener sus ingresos en condiciones que no siempre contemplan sus necesidades.
“Pertenecemos a una cultura donde se nos enseña a no hablar ni mostrar que menstruamos. Este tema nunca ha sido abordado con la naturalidad y el respeto que el tema se merece. Y ni hablar de lo invisibilizadas que están las consecuencias derivadas de esto. Por ejemplo, si tenés ciclos dolorosos que insuman días de estudio o días de trabajo, no están reconocidos”, advirtió.
Aunque reconoció que la existencia del llamado día femenino representó un avance en Argentina, advirtió que estas cuestiones siguen naturalizadas como asuntos exclusivos “de mujeres o de personas con útero”.
La menopausia, por su parte, suele permanecer silenciada pese a que puede atravesarse durante la vida laboral activa. Para Clementi, es necesario reconocer que estos procesos no son ajenos al trabajo. “Son procesos biológicos, pero están completamente atravesados por lo cultural. Es muy importante poder visibilizarlo”, afirmó.
La lactancia ofrece un antecedente de reconocimiento de necesidades específicas en el ámbito laboral, a través de medidas como los espacios destinados a amamantar y los tiempos para la extracción de leche. Sin embargo, la letrada marcó que la posibilidad de acceder a esas protecciones también depende de las condiciones de empleo: quienes trabajan sin registrar pueden quedar excluidas de derechos previstos en la legislación o en los convenios colectivos.
En ese sentido, planteó la necesidad de “sacar estos temas del closet” y revisar una organización del trabajo que no siempre contempla las distintas etapas y circunstancias de la vida. “La menopausia es un proceso que vamos a atravesar todas; es mejor que se tenga en cuenta y se pueda organizar de otra manera al empleo, que es lo más central en la vida de cualquier persona”, sostuvo.
El desafío de llevar la norma a los convenios colectivos
La publicación de la ISO 45010 abre una posibilidad, pero no garantiza por sí misma cambios en las condiciones de trabajo. Al tratarse de una norma técnica con recomendaciones, su aplicación requiere decisiones y acciones concretas para que sus principios lleguen a las políticas de salud laboral y a la negociación colectiva.
En ese proceso, los sindicatos pueden desempeñar un papel central. La incorporación de estas cuestiones a los convenios colectivos permitiría discutir medidas adaptadas a las actividades y a las necesidades de las personas trabajadoras. Para Clementi, sin embargo, estos avances no se producen de manera automática.
“Si revisamos la historia, vemos que nada nos ha sido dado graciosamente, todo ha sido una pelea. Y creo que esto puede llegar a ser otra”, señaló. Desde su perspectiva, la norma puede aportar argumentos para abrir discusiones en los ámbitos gremiales y laborales, aunque el reconocimiento formal no alcanza si no se traduce en condiciones concretas.
La especialista consideró que “el paradigma está cambiando”, pero recordó que los derechos laborales se construyeron a partir de luchas colectivas sostenidas. También advirtió que las protecciones vinculadas con la salud en el trabajo deben contemplar a quienes se desempeñan en condiciones precarias o sin registrar, que no siempre acceden a las garantías establecidas en los convenios.

Políticas públicas para garantizar derechos
La negociación colectiva es una de las vías posibles, pero Clementi remarcó que el reconocimiento de estas necesidades también requiere intervención estatal. “Se necesitan políticas públicas”, respondió al ser consultada sobre qué debería ocurrir para que la incorporación de la menstruación y la menopausia a las políticas de salud laboral no dependa exclusivamente de la voluntad de cada empresa.
La abogada aclaró que la ISO 45010 no es un tratado internacional vinculante, sino una norma técnica que constituye un parámetro de calidad reconocido internacionalmente. No obstante, consideró que sus recomendaciones pueden incorporarse al ordenamiento jurídico argentino porque existen bases legales para adoptar medidas que reduzcan las brechas y eliminen barreras estructurales.
Según explicó, el Estado tiene la obligación de adoptar medidas concretas para remover los obstáculos que impiden el ejercicio efectivo de los derechos. “Esos grupos constitucionalmente son las mujeres, los niños, las personas ancianas y las personas con discapacidad”, precisó.
En ese marco, sostuvo que “nuestra Constitución está pensada para incorporar cualquier tipo de medida que implique achicar esas brechas y eliminar esos valladares que estructuralmente tienen que resistir ciertas personas, ciertos grupos”.
Esta responsabilidad también alcanza a los Estados provinciales y municipales. Como antecedente, recordó que en Paraná se sancionó en 2020 la Ordenanza Nº 9933, que crea el “Programa de Entrega de Productos de Higiene y Gestión Menstrual”. La experiencia local permite pensar en iniciativas que surjan de las necesidades concretas de la población y promuevan cambios en la agenda pública.
Ampliar derechos en un contexto de retroceso laboral
Para Clementi, el desafío de incorporar nuevas perspectivas a la salud laboral se presenta en un escenario complejo para los derechos de las y los trabajadores. La abogada cuestionó las reformas laborales que debilitan las protecciones conquistadas históricamente.
“Estamos viendo un gran retroceso en términos de derechos laborales, tanto legislativamente como en la práctica. Legislativamente hemos vuelto a jornadas laborales de 12 horas, cuando la jornada de 8 horas fue una conquista realmente muy costosa, con víctimas mortales del movimiento obrero”, afirmó.
“En el contexto que estamos viendo ahora, de un gran retroceso en materia laboral en nuestro país, con leyes de hiperflexibilización y con estas caídas tan abruptas de los índices de trabajo registrado, veo muy difícil cualquier cosa que implique una adecuación a ampliar derechos o una normativa interna para incorporar más derechos”, expresó. De todos modos afirmó que este “es un contexto que en algún momento vamos a superar”.
Clementi consideró que la discusión abierta por la ISO 45010 puede contribuir a instalar una agenda que hasta ahora tuvo escaso reconocimiento. El desafío será transformar esas recomendaciones en políticas y condiciones laborales que contemplen las distintas experiencias de quienes trabajan.