Pérdida del poder adquisitivo

Más de 27.000 jubilados volvieron a trabajar

Más de 27.000 jubilados volvieron a trabajar

Un informe reveló que la jubilación mínima perdió el equivalente a casi seis haberes desde diciembre de 2023. El deterioro empujó a unas 27.000 jubilados nuevamente al mercado laboral y a más de 1,3 millones de adultos mayores a endeudarse con financieras, mutuales y otras entidades de crédito.

Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) advirtió que las prestaciones previsionales todavía no recuperaron el poder de compra que tenían antes de diciembre de 2023. A la vez, dimensionó el impacto que el deterioro tiene sobre las condiciones de vida de jubilados.

Según el estudio, entre diciembre de 2023 y junio de 2026, una persona que percibió de manera ininterrumpida la jubilación mínima acumuló una pérdida de $2.721.627 en términos reales. Esto equivale a 5,75 jubilaciones mínimas vigentes en junio de este año.

Para quienes cobraron el haber medio, la pérdida llegó a $2.547.987, equivalente a 4,21 prestaciones de ese nivel.

Ingresos adicionales

Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas mayores de 65 años aumentó un 4,5%. Este porcentaje representa la incorporación de aproximadamente 27.000 adultos mayores al mercado laboral.

El informe advierte que una parte importante de quienes regresan al mercado laboral lo hace en condiciones precarias, es decir, sin aportes, cobertura ante accidentes de trabajo, vacaciones pagas ni licencias.

La situación pone en evidencia el impacto laboral de la pérdida de ingresos previsionales. Quienes deberían poder sostener su vida con una jubilación terminan dependiendo nuevamente de la venta de su fuerza de trabajo para completar sus ingresos.

Endeudarse para llegar a fin de mes

El informe de la UNDAV registró que en diciembre de 2024 había 1.143.000 personas mayores de 65 años endeudadas con Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC). La cifra ascendió a 1.269.000 en agosto de 2025 y alcanzó un máximo de 1.346.000 deudores en febrero de 2026.

En apenas 14 meses, más de 203.000 adultos mayores ingresaron a estos circuitos de financiamiento, lo que representa un aumento del 17,7%.

Se trata de financieras de consumo, mutuales y empresas comercializadoras que ofrecen créditos. En muchos casos, tienen tasas superiores a las del sistema bancario tradicional.

El dato más significativo es el destino de esos préstamos. Según el informe, el endeudamiento se utiliza principalmente para cubrir alimentos, medicamentos, servicios públicos y deudas anteriores.

Es decir, no se trata mayoritariamente de créditos destinados al consumo extraordinario, sino de mecanismos utilizados para completar ingresos que ya no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.

Bonos que no compensan

Además, el estudio analizó el papel de los bonos extraordinarios otorgados a quienes cobran la jubilación mínima. Si bien permitieron amortiguar parcialmente la pérdida de ingresos, el congelamiento nominal de esos refuerzos redujo progresivamente su capacidad para compensar la inflación.

“La recuperación parcial observada durante 2024 y 2025 no restituyó el ingreso real previo”, señaló el informe.

Para la UNDAV, una parte del proceso de consolidación fiscal se sostuvo sobre la pérdida de poder adquisitivo de las prestaciones previsionales.

El resultado, según los datos relevados, no se limita a una caída en términos estadísticos: se traduce en más adultos mayores trabajando, más jubilados endeudados y una mayor precarización de quienes necesitan volver al mercado laboral para completar sus ingresos.


Redacción Página Gremial

Fuente: Mundo Gremial