El salario mínimo perdió más del 40% de su poder de compra
Un informe advierte que el Salario Mínimo, Vital y Móvil cayó por debajo de los niveles de los años noventa, apenas cubre la mitad de la canasta de indigencia y perdió peso como referencia para los salarios de la economía formal.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) atraviesa un deterioro histórico. Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), de la CTA de los Trabajadores, perdió más del 40% de su poder adquisitivo desde el inicio del gobierno de Javier Milei y se ubica incluso por debajo de los niveles registrados durante la década de 1990.
El estudio señala que el salario mínimo acumuló una caída real inicial del 30% durante los primeros meses de la gestión libertaria y que, lejos de recuperar posteriormente su capacidad de compra, continuó perdiendo poder adquisitivo durante los dos años siguientes.
Con un valor de $367.800 en junio de 2026, el SMVM representa un 60% menos que en 2015 y se encuentra un 20% por debajo del promedio de los años noventa. Si hubiera acompañado la inflación desde fines de 2015, debería ubicarse actualmente en torno a los $955.000.
El deterioro también se refleja en su relación con el costo de vida. En junio de 2026, la Canasta Básica Alimentaria para una familia tipo alcanzó los $690.000, por lo que el salario mínimo apenas cubrió el 53,3% de la línea de indigencia. La Canasta Básica Total, en tanto, se acercó a los $1,5 millones, lo que implica que un hogar necesita más de cuatro salarios mínimos para superar la línea de pobreza.
Pérdida del valor real del trabajo
Para CIFRA, el SMVM también perdió su función como referencia de la estructura salarial. Mientras en junio de 2016 equivalía al 37,2% del salario promedio registrado del sector privado, actualmente representa apenas el 16,6%.
El informe advierte, además, sobre el debilitamiento del Consejo Nacional del Salario, la instancia tripartita de diálogo entre trabajadores, empresarios y el Estado. Ante la falta de acuerdos, la Secretaría de Trabajo terminó fijando los incrementos por laudo administrativo, en línea con las propuestas empresarias y con convocatorias cada vez más espaciadas.
La pérdida de poder adquisitivo también puede medirse en horas de trabajo. En junio de 2016, un trabajador necesitaba 57 minutos de salario mínimo para comprar un kilo de pan; en 2026, requiere 2 horas y 31 minutos. Para adquirir un kilo de carne picada, el tiempo pasó de 1 hora y 51 minutos a 5 horas y 46 minutos. Un litro de leche, que demandaba 28 minutos de trabajo, ahora requiere 1 hora y 2 minutos.
El transporte público exhibe una evolución similar: un viaje de ida y vuelta en subterráneo pasó de requerir 15 minutos de trabajo en 2016 a 1 hora y 41 minutos en la actualidad.
El diagnóstico de CIFRA expone así una de las principales consecuencias de la política de ajuste: la pérdida sostenida del valor real del trabajo. Frente a este escenario, el informe plantea la necesidad de recuperar la negociación colectiva y revertir la licuación de los ingresos para restablecer el salario como herramienta de protección y garantía de una vida digna.
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Redacción Página Gremial
Fuente: Mundo Gremial