Yasky: “El papel de los trabajadores no puede ser otro que enfrentar, confrontar”
En el marco del proceso electoral de la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA de los Trabajadores) que concluirá el 3 de noviembre, el secretario general a nivel nacional, Hugo Yasky, visitó Paraná y dialogó con representantes de diversas organizaciones sindicales, sociales y gremiales de Entre Ríos. “El movimiento sindical tiene que ser el corazón que irrigue a todos los sectores de la sociedad para construir una Argentina con respeto por los que menos tienen, que sea capaz de construir condiciones de igualdad para que aquellos que son los millonarios de este país paguen más que los que viven en la pobreza”, registró Página Gremial.
El encuentro tuvo como objetivo consolidar las estructuras de representación provincial y reafirmar el pliego de propuestas con el que el espacio oficialista busca renovar su conducción institucional.
El papel de los trabajadores
“Vivimos un momento en que tenemos un Presidente que se arrodilla ante Trump, que va a las Naciones Unidas a votar a favor del genocidio en Palestina junto a Estados Unidos e Israel, en contra de que se condenara la esclavitud como un delito contra la humanidad. Tenemos que ser conscientes de que el papel de los trabajadores no puede ser otro que enfrentar, confrontar”, recalcó Yasky en su alocución.
“No nos podemos llamar a engaño. No hay ninguna posibilidad de ningún acuerdo, de ninguna concesión, de ninguna política que nos siente en una misma mesa con alguien que piensa y actúa como Milei; por eso, la tarea nuestra es estar en la calle y construir el triunfo electoral para que ese personaje desaparezca de la Argentina”, dijo el dirigente.
Movimiento Obrero
Repasando la historia de nuestro país, Yasky remarcó: “Cuando lo derrocaron a Perón veníamos de un período de diez años luminosos; en términos de construcción social Argentina despegó y era el principal país de América Latina, tenía los mismos índices de desarrollo industrial, científico, tecnológico que Canadá, con universidad pública gratuita, escuela pública, trabajadores con conquistas sociales, derechos, convenios, estabilidad, estaba prohibido el despido sin causa. Ese período de avance del movimiento popular se interrumpe con un golpe de Estado que estaba digitado desde Washington y el Pentágono. Después vinieron años de resistencia y lucha, donde siempre el peronismo fue la mala palabra para los grupos de poder”.
Agregó que: “Cuando hablo de peronismo, hablo de todos aquellos obreros que formaron parte de esos períodos históricos. El 17 de octubre del 45 nació el peronismo, pero los obreros que fueron a la Plaza de Mayo cuando salieron de sus casas eran comunistas, socialistas, radicales. Perón, en la amalgama de las distintas expresiones políticas que componían el movimiento obrero, construyó una unidad potente y una identidad política que a lo largo de los años es la que forma parte de nuestra unidad”.
“Después de toda la lucha volvimos a recuperar la posibilidad de grandes avances del campo popular en la década del `70; y vuelve el Plan Cóndor, otra vez Estados Unidos, y un período más sangriento: la dictadura genocida. Y levantamos cabeza después de eso y volvimos a tener períodos de avances del campo popular”.
Construir las condiciones
“En estos ciclos de la historia, donde hay avances y retrocesos, tenemos que construir las condiciones para que ese avance sea duradero, que tenga como soporte la experiencia y la construcción de los sectores populares en la Argentina que tienen su más alta expresión en el movimiento sindical”, enfatizó el dirigente.
“Por eso, nosotros podemos decir que en estos vaivenes de la historia compartimos lucha con compañeros que forman parte de la CTA-T que no tienen la misma identidad política que la nuestra, que vienen del partido comunista, del socialista, del radicalismo, de los sectores de la Iglesia más vinculados al pensamiento social, pero conformamos una identidad común: eso es lo que tenemos que construir nosotros y estar preparados para que en los tiempos que vienen podamos construir otro ciclo que le permita avanzar al campo popular”.
Movimiento Sindical
“El movimiento sindical tiene que ser el corazón que irrigue a todos los sectores de la sociedad para construir una Argentina con respeto por los que menos tienen, que sea capaz de construir condiciones de igualdad para que aquellos que son los millonarios de este país paguen más que los que viven en la pobreza”.
Como exdiputado nacional manifestó: “Cuando en Argentina en plena pandemia se aprueba el impuesto a las grandes fortunas tuve el orgullo en el momento en que levantaba la mano de sentir que esa propuesta se había construido en la CTA-T en esas reuniones que hacíamos por zoom en el momento del aislamiento: un impuesto para que los millonarios de este país aportaran más”.
“A estos entregadores, vendepatria, que ahora se enorgullecen de Vaca Muerta”, les recordó: “los gasoductos de Vaca Muerta se hicieron con la plata de impuestos que les hicimos pagar a los millonarios. Vaca Muerta surgió por la política de un Gobierno popular y por el empuje del movimiento social que fue capaz de poner eso en agenda: ese es el papel que le cabe a una Central de Trabajadores”.
Afianzar y Disputar Derechos
“Poner en agenda cuestiones que para el común de los políticos son imposibles de ser admitidas, avances que signifiquen afianzar derechos, disputar nuevos derechos. El Frenapo (Frente Nacional contra la Pobreza) fue otra iniciativa de la CTA-T, recuerden, Asignación Universal por Hijo, Seguro de Empleo y Formación, Ingreso Ciudadano asegurado para todos: las tres propuestas que aseguraron el modelo de contención social más importante que tuvo la Argentina –AUH, Moratoria Jubilatoria y Seguro de Empleo y Formación-. Tres millones de votos en todo el país consolidaron esa propuesta. Ese es el papel que tiene que tener una Central de Trabajadores dispuesta a representar los intereses de la clase a la que pertenecemos”, recalcó Yasky.
Construcción Colectiva
“Necesitamos que cada dirigente de nuestra Central entienda que forma parte de una construcción colectiva, que no hay una persona que sea imprescindible. Nadie llega a ningún lugar si no es producto de esa construcción colectiva”.
Cuando uno asume un cargo sindical, dijo Yasky, “tiene que hacerlo siempre con la obligación de vivir igual que sus compañeros, no se puede ocupar un cargo de dirigente sindical pensando que eso te va a dar la posibilidad de progresar individualmente en términos materiales. Para devolverle credibilidad al movimiento sindical hay que recuperar esa cercanía que también hace falta para la política”.
Yasky señaló que a los dirigentes de la CTA-T “se los respeta porque se sabe que son, más allá de lo que piensen, gente que trabaja, vive, lucha como cualquier otro trabajador. En el terreno de la construcción política tenemos que recuperar eso, volver a una mística en la que podamos mostrar dirigentes políticos que sean capaces de dar testimonio de cómo viven sin tener que agachar la cabeza, sin esconder debajo de una carpeta parte de su patrimonio, o sin tener que inventar coartadas; demostrar qué somos con el mandato que nos dieron, pelear para los sectores populares en una Central de Trabajadores, en una banca de Diputados, en el Senado, o en el cargo que sea, demostrando que lo que defendemos es lo mismo que todos los días hacemos cuando vivimos: un país justo, con gente decente”.
De Página Gremial