Precarización, derechos y organización: los desafíos de las periodistas feministas
Foto: Facultad Ciencias de la Educación UNER
Un panel que se realizó en Paraná con comunicadoras de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires reflexionó sobre la precarización laboral, la violencia política y el retroceso de la agenda de género en los medios. Frente a un escenario de pérdida de derechos, reivindicaron la organización colectiva y plantearon nuevos desafíos, como incorporar la perspectiva de género a la inteligencia artificial.
Una jornada en Paraná permitió tirar un poco del hilo para empezar a responder algunas preguntas —y dejar planteadas otras— que las periodistas feministas vienen haciéndose cada vez más, en este contexto de pérdida de derechos que atraviesa el país.
Fue durante el último panel del ciclo “Mujeres en el Walsh”, organizado por la Secretaría de Extensión y Cultura de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y el Protocolo frente a las Violencias Sexistas de UNER, que reunió a profesionales de la comunicación con el objetivo de reflexionar sobre los avances y desafíos en la Argentina actual.
El encuentro comenzó con la presentación de la decana de la Facultad, Aixa Boeykens, y la actuación del Colectivo Cultural Compositoras. Luego, Luciana Basso, autoridad de aplicación del Protocolo frente a las Violencias Sexistas y organizadora del panel, presentó el espacio.
Las exposiciones estuvieron a cargo de las integrantes de la Red PAR Claudia Florentín Meyer y Gabriela Barcaglioni; las periodistas santafesinas de Periódicas, Belén Degrossi y Victoria Carballo; y las comunicadoras entrerrianas Eugenia Sarli y Paola Robles Duarte, quien participó en forma virtual desde Gualeguaychú.
A lo largo de la jornada, las intervenciones tuvieron mucho de reflexión y algo de terapia colectiva. Estuvieron atravesadas por una preocupación común: cómo sostener el trabajo periodístico en un contexto de precarización, discursos antiderechos y retrocesos en la agenda de género, sin perder de vista la importancia de la organización y las redes de apoyo.
La IA también necesita feminismo
Gabriela Barcaglioni, una de las fundadoras de la Red PAR, dejó planteado un novedoso desafío para el periodismo feminista: alimentar la inteligencia artificial (IA) con perspectiva de género, cargarla de una mirada que incorpore las voces de las mujeres y las diversidades.
Barcaglioni recordó los inicios de Red PAR, cuando “el desafío era meterse donde se pueda, no para estar sino para producir cambios”. Ya desde ese momento las integrantes de PAR entendían la importancia de incidir “en ámbitos donde se producían cambios”, tanto a nivel legislativo, como en las universidades y en las narrativas. “Esos siguen siendo los tres ejes sobre los que trabajamos”, aseveró.
Apuntando al eje de la narrativa, PAR desarrolló los famosos decálogos, “dos producciones colectivas que amorosamente llamamos ‘los decalocos’”, que tenían el objetivo de “buscar la mejor forma de abordar y narrar” dos temas: por un lado, las violencias contra las mujeres; por el otro, la trata y la explotación sexual.
Ahora, con los avances tecnológicos marcando el ejercicio del periodismo –que además se presentan como multiplicadores de los discursos de odio, la desinformación y la polarización–aparece la IA como otro territorio en disputa sobre el cual es necesario incidir.
Precarización y derechos pendientes
La integrante de PAR puso luego el foco en las condiciones laborales de las mujeres que trabajan en comunicación.
“Varias compañeras también estamos en el ámbito sindical y ahí tenemos un gran problema: seguimos las mujeres sosteniendo la vida con las tareas de cuidado. Entonces son otros dos grandes desafíos que existan mejores condiciones de trabajo para compañeros y compañeras, y específicamente para las mujeres, que se reconozca el derecho al autocuidado”.
Entonces, hay tres ejes a donde el periodismo feminista deberá apuntar las acciones: el derecho al cuidado, la violencia digital y alimentar la IA con fuentes y miradas desde la perspectiva de género, repasó la integrante de PAR a modo de conclusión.
“Somos todo lo que el presidente odia”
Las periodistas de Periódicas, medio santafesino surgido en 2019, pusieron sobre la mesa la violencia política, la precarización y el desgaste que supone sostener una agenda feminista en un contexto hostil.
“Somos todo lo que el presidente odia”, señaló Belén Degrossi al referirse al escenario actual y a los ataques contra quienes ejercen el periodismo desde una perspectiva de género. La falta de derecho a réplica y las dificultades para responder a esos discursos se convirtieron en una discusión recurrente dentro del colectivo.
“Nuestro oficio es, ante todo, un trabajo”, subrayó más adelante, al abordar la precarización de las trabajadoras de la comunicación y de las disidencias. Recordó que, durante mucho tiempo, el periodismo con perspectiva de género, para hacerse un lugar dentro de los grandes medios de comunicación, ingresó a la lógica del trabajo como la militancia. “Y la militancia tiene una recompensa que no es económica, sino conseguir ciertas conquistas”.
La integrante de Periódicas también advirtió sobre el riesgo de que el compromiso con una causa termine convirtiéndose en una forma de autoprecarización.
Un sindicato antes que un psicólogo
Ante la sensación de que salir a la calle a protestar “ya no tiene ningún efecto” y un malestar que se vive cada vez más de manera individual, con ansiedad, depresión y angustia, Victoria Carballo, también de Periódicas, reivindicó la organización colectiva: “A veces, antes que un psicólogo, necesitamos un sindicato”.
“Necesitamos agruparnos, encontrarnos, colectivizar los problemas. Eso lo aprendimos de los feminismos”, resaltó. Y añadió: “Me parece muy importante volver a recuperar algo de lo colectivo”.
“Tenemos que pensar cómo volver a encontrarnos en las calles, en un contexto en el que estamos con poco trabajo, precarizados, endeudados, con nuestra salud afectada, con falta de cosas muy básicas”, añadió. Y concluyó: “Los feminismos siempre acompañamos todas las luchas y las vamos a seguir acompañando”.
Las conquistas están, hay que volver a hacerlas valer
La comunicadora entrerriana Eugenia “Coca” Sarli, recuperó parte del camino recorrido por los feminismos y las herramientas construidas para ampliar derechos.
Sarli destacó al feminismo porque le dio “la posibilidad de nombrar eso que ya sabía que era injusto. A esas desigualdades que existían, les puso nombre. Y, a partir de ahí, se puede empezar a trabajar para revertir esa situación”.
“La Ley de Protección Integral, por ejemplo, le pone nombre clarito y argumenta sobre las violencias”, señaló. “Hemos podido construir herramientas y son logros”, afirmó y resaltó la importancia, en esta etapa del país, de “ejercitar el uso de esas herramientas en un contexto adverso”.
La Ley Micaela, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Ley ESI forman parte de ese recorrido.
“Es importante destacar que las herramientas están. Que el ejercicio del derecho es un ejercicio militante de la ciudadanía. Y que la construcción de ciudadanía, la democracia, necesita de comunicadores y comunicadoras”, expuso.
Cómo ven los medios al feminismo y a otras luchas fue otro de los ejes de su intervención. En ese sentido, planteó la necesidad de exigir a los medios que asuman su responsabilidad social.
Recuperar la memoria, dibujar la línea del horizonte
Tras preguntarse cómo se van a resguardar los nuevos registros, que son digitales, Sarli recordó un trabajo que realizó para un podcast, referido a la lucha por la jubilación de las amas de casa. Ese tema convocó a mujeres que hasta entonces tenían pocas oportunidades de participar en reuniones fuera de los espacios tradicionales, como la iglesia, las cooperadoras o las escuelas de sus hijos. Rememoró que, en ese marco, se realizó la primera movilización de mujeres en las calles de Paraná, en 1985.
Para Sarli, recuperar esa memoria significa reconocer que los derechos se construyeron con organización, pero también con imaginación y creatividad, y que esas mismas herramientas hoy vuelven a ser necesarias.
Su propuesta es dibujar la raya del horizonte, recuperar una agenda propia e intervenir en otras conversaciones desde una perspectiva de género.

Construir red
Paola Robles Duarte, periodista del medio cooperativo Radio2820, destacó el aprendizaje de los feminismos, y de las periodistas feministas en particular, “tan transversal y tan más allá de las estructuras partidarias”. Y planteó: “Me parece que el gran desafío que tenemos en esta época de discursos de odio, es construir red”.
También destacó la importancia de que esa red sea en territorio. “Es la única manera de romper el algoritmo. Hay una intención de convencernos de que la realidad es lo que está pasando en Instragram, en Tik Tok, en las redes sociales. Pero la realidad va por otro lado”.
Por ese motivo señaló la necesidad de construir alianzas de apoyo que sirvan para amplificar las voces y para “desarticular y desarmar esos discursos que se plantean, que muchas veces son tan efectivos”.
Qué dicen los números
Claudia Florentín Meyer, también integrante de la Red PAR, cerró la jornada con datos que muestran hasta qué punto la presencia de las mujeres en los medios sigue lejos de la paridad.
La periodista compartió resultados del Proyecto Mundial de Monitoreo de Medios, una iniciativa que analiza la representación de las mujeres en los medios y en las noticias, que se realiza en distintos países del mundo.
Mencionó que en la última medición argentina, el año pasado, se seleccionaron 23 medios de todo el país y se monitorearon 779 noticias durante una jornada definida a escala global.
Los resultados reflejan un escenario de estancamiento y retroceso en la visibilidad de las mujeres. A 30 años del primer monitoreo, realizado en 1995, las mujeres continúan teniendo una presencia minoritaria en las noticias: representan el 31% en los medios tradicionales y apenas el 20% en las plataformas digitales. “Ilusamente pensamos que las digitales iban a democratizar”, señaló y lamentó que, por el contrario, “son muchísimo más desiguales que los medios tradicionales”.
Fuentes, estereotipos y violencia de género
La brecha también aparece en la selección de fuentes. Según los datos expuestos por Florentín Meyer, los periodistas varones consultan a hombres en el 86% de los casos, mientras que las periodistas lo hacen en el 71%. La diferencia persiste desde el inicio de las mediciones.
Pero no se trata solamente de cuántas mujeres aparecen, sino de cómo lo hacen. Cuando son consultadas, con frecuencia se las presenta como portadoras de una opinión popular o de una experiencia personal, mientras que pocas veces ocupan el lugar de expertas. La diversidad, además, continúa relegada.
La política, la economía y los deportes fueron señalados como ámbitos donde estas desigualdades se hacen especialmente visibles.
También preocupa el tratamiento de la violencia de género y la persistencia de estereotipos: de las 779 noticias monitoreadas, apenas tres abordaron temáticas de violencia de género, es decir “fue casi invisible”, marcó Florentín. “Lo peor es que el cuestionamiento a los estereotipos fue prácticamente inexistente: 2% en medios tradicionales y 1% en los digitales”.
Otro indicador encendió una alarma sobre las condiciones de producción periodística: el 56% de las noticias en diarios y el 55% de las publicadas en sus sitios web no tenían firma. La reducción de fuentes consultadas y la precarización laboral también forman parte del problema. Con menos tiempo, menos recursos y mayores exigencias, se vuelve más difícil investigar, consultar voces diversas y sostener una agenda propia.
Retroceso de la agenda feminista
La integrante de la Red PAR enumeró los componentes de ese retroceso: “El progreso hacia la igualdad de género está estancado, y en el ámbito digital nunca nació. La agenda feminista fue desplazada de los medios. La violencia machista volvió a estar mucho más invisibilizada que antes. Los estereotipos están perpetuándose, en un contexto de ataque a los derechos y a la libertad de expresión, y cada vez se están cuestionando menos; mientras tanto, se multiplican a nivel global con el movimiento antiderechos”.
En este listado añadió la situación de las mujeres que pertenecen a minorías. “Es la más grave, porque menos de una de cada diez mujeres que aparecen en medios, pertenecen a grupos minoritarios”, entre ellas las de origen indígena o afro y las que pertenecen a alguna religión.
“El panorama es muy grave a nivel global”, advirtió Florentín y sostuvo que “frente a esta realidad, tenemos un enorme desafío”.
La idea que atravesó la jornada es que, para revertir este escenario, la salida no es individual. Frente a la precarización, los discursos antiderechos y el retroceso de la agenda propia, el periodismo feminista necesita fortalecer sus redes, multiplicar los espacios de encuentro y convertir la reflexión compartida en organización colectiva.


