CGT en defensa de la industria local y contra «un modelo que está destruyendo el sistema productivo nacional»
Bajo la consigna «Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también», la jornada de protesta de la Confederación General del Trabajo (CGT) se enfocó en la exigencia de proteger el empleo local, frenar el deterioro del aparato productivo y visibilizar la crisis que atraviesan las distintas ramas del trabajo argentino. El Sindicato de la Industria de la Alimentación (STIA) de Concepción del Uruguay estuvo presente testimoniando el impacto del cierre de Granja Tres Arroyos.
Las columnas sindicales conducidas por la Confederación General del Trabajo (CGT) se concentraron frente a la Secretaría de Industria de la Nación, ubicada sobre la avenida Julio A. Roca al 600 en el microcentro porteño, en rechazo al rumbo socioeconómico del Poder Ejecutivo.
Bajo la consigna «Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también», la jornada de protesta se enfocó en la exigencia de proteger el empleo local, frenar el deterioro del aparato productivo y visibilizar la crisis que atraviesan las distintas ramas del trabajo argentino.

La presencia de STIA Concepción del Uruguay
Entre los sectores que encabezaron la convocatoria destacó la participación activa del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de Concepción del Uruguay, movilizado junto a la Federación Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) y delegaciones como STIA PBA.
Desde el gremio de la alimentación manifestaron una profunda preocupación por la reducción del entramado fabril y alertaron de forma específica sobre el impacto generado por el cierre de Granja Tres Arroyos, remarcando la urgencia de sostener los puestos laborales en las economías regionales.
A la concentración frente a la sede gubernamental se sumaron nutridas columnas de diversas organizaciones sindicales, entre las que sobresalieron la UOCRA, SMATA, Camioneros, Comercio, Sanidad, UPCN y Obras Sanitarias.

Duras advertencias al Gobierno
Para enfatizar la trascendencia del reclamo, los tres cotitulares de la central obrera pronunciaron discursos desde un escenario.
Jorge Sola (Seguro) señaló que la movilización busca «ejercer el legítimo derecho de reclamarle a un gobierno que tiene un proyecto económico que no nos incluye y que busca el enriquecimiento de unos pocos».
Asimismo, desmintió el relato gubernamental: «Es mentira que hay una economía con dos velocidades, como dice el ministro Caputo. Hay una economía para los más ricos y una economía para el pueblo empobrecido, con un proyecto industrial que han tratado de desmantelar en todas y cada una de las decisiones de cada funcionario».
Reclamo a la oposición
A su turno, Cristian Jerónimo (Vidrio) advirtió: «O cambian su estrategia de modelo de país económico, que lo único que hace es expulsar a los argentinos a la pobreza y agudiza su situación, o la lucha se va a seguir profundizando. No estamos dispuestos a entregar las banderas». Jerónimo también le dijo a la dirigencia política opositora «que se dejen de joder y que se pongan al frente de los problemas estructurales que demanda la sociedad argentina».
Finalmente Octavio Argüello (Camioneros) remarcó que «ya no alcanza con las palabras» y sostuvo ante la multitud: «Sabemos cuándo va a tronar el escarmiento y no falta mucho para ello».






Acciones
En el marco de este plan de lucha, la conducción sindical confirmó que continuará con acciones sectoriales —entre éstas el acompañamiento a la Marcha Federal Universitaria el 15 de octubre— y mantiene la expectativa ante la visita del Papa León XIV a la Argentina en noviembre.
El documento de CGT: «Proponemos otra idea de sociedad»
Durante el acto se dio lectura a la declaración oficial elaborada por la central obrera, la cual sintetiza el diagnóstico de la dirigencia sindical sobre la situación del país:
«El diagnóstico de situación es claro: estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros».
«Un modelo que está destruyendo el sistema productivo nacional, sobre todo el de las pequeñas y medianas empresas, con aumento de la desocupación, deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión; alta presión impositiva, desplome de la inversión, falta de financiamiento y costos desmedidos de los servicios públicos».
«Las consecuencias también son claras y están a la vista: una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad; cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado que dispara graves alarmas en materia de salud mental; jubiladas y jubilados en condiciones de precariedad existencial que no pueden comprar siquiera sus medicamentos; personas con discapacidad sin atención; desfinanciamiento del sistema de salud, del sistema educativo, de la investigación científica, de la obra pública, de la infraestructura vial y del transporte. En definitiva, un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia».
«Hoy nos movilizamos en defensa de la industria nacional para visibilizar la realidad del sector productivo y alertar sobre la difícil situación que atraviesa, en especial la de las pymes, principal sostén del empleo. Este achicamiento no sólo involucra quebrantos empresariales, sino que también implica un daño que agudiza las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales. No estamos proponiendo una economía cerrada, sino la necesidad de configurar una apertura comercial inteligente, en función de nuestros recursos y de nuestras posibilidades, pero con la certeza de que ningún país se desarrolla sin industria».
«No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías. Una, para muy pocos, concentrada en sectores que capturan la mayor parte de la renta. Y la otra, la de la microeconomía popular, que transitamos cotidianamente las grandes mayorías, donde «la plata no alcanza» y la situación de las y los trabajadores —ocupados, subocupados, precarizados y desocupados— es cada vez peor».
«Este gobierno ya ha dado claras muestras de que las argentinas y los argentinos no son su prioridad. En su fanatismo ideológico, todos los días confirma su insensibilidad, su falta de empatía y la clausura de toda posibilidad de diálogo institucional».
«Por tanto, en defensa de una Argentina con producción, desarrollo y trabajo digno, nos cabe la tarea de organizar allí donde todavía no hay organización y de construir alternativas consistentes, políticamente confiables y participativas, capaces de conmover y contener a todas aquellas personas y organizaciones que no queremos convalidar este estado de cosas: el de un país para unos pocos».
«Frente a estas propuestas del «sálvese quien pueda», nosotros proponemos otra idea de sociedad, donde la dignidad del trabajo, como experiencia solidaria de intercambio y colaboración, siga siendo una construcción colectiva a favor del bien común y del desarrollo personal y familiar, en el marco de una comunidad integrada».
Redacción Página Gremial